RESUMEN
En este
artículo publicado en El Mundo Orbyt el pasado 25 de marzo, el filósofo y escritor
José Antonio Marina se refiere al conjunto de la ciudadanía española como una
sociedad enferma. Nuestra patología:
el síndrome de inmunodeficiencia social,
un virus que ha debilitado progresivamente nuestras defensas hasta convertirnos
en un organismo vacío y conformista. La carencia de espíritu crítico, el
pesimismo, la falta de juicio, la generalización del concepto “tolerancia” y la
corrupción son, según Marina, los factores que han desencadenado el proceso
patológico que sufrimos. Pero, ¿hay luz
al final del túnel? El filósofo apuesta
por un medicamento heterogéneo rico en castigos ejemplares, pensamiento crítico
y participación ciudadana como cura, y la repulsa social como antídoto. Depende
de nosotros decidir si su diagnóstico es acertado o no y actuar.
CLAVES
·
Otras reflexiones sobre la ética y estado de la sociedad
El
contexto de crisis socioeconómica actual es caldo de cultivo para multitud de
análisis y valoraciones. Al igual que José Antonio Marina, muchos expertos
manifiestan cada día su particular visión del estado de nuestra sociedad
partiendo de una base común: el creciente malestar que se está generando como
respuesta a la actuación política, la coyuntura económica y la desesperación de
vivir en una democracia teórica.
Es
el caso de la doctora en Ciencias Políticas y profesora en la Universidad Complutense
Belén Barreiro, que hace un análisis a grandes rasgos de la situación política,
social y económica de España a través de nuevatribuna.es
http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/-la-sociedad-espanola-parece-dormida-hasta-que-estalla/20120520180732075545.html
También
el periodista Ignacio Escolar se ha manifestado a través de eldiario.es sobre una de las causas del
desánimo social: la crisis de la política http://www.eldiario.es/escolar/crisis-democracia_6_63053696.html
Y El País reflexiona en este editorial sobre
la creciente desigualdad social en nuestro país http://elpais.com/elpais/2012/10/14/opinion/1350240394_542113.html
·
Análisis de los términos “tolerancia” e “ideología”.
TOLERANCIA
En
el texto, José Antonio Marina considera disparatada la creencia de que la tolerancia es la gran virtud de la
democracia. Pero, ¿qué es ser tolerante?
Según
la Real Academia Española, la tolerancia es, en tanto que valor social, “el
respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o
contrarias a las propias” y “el reconocimiento de inmunidad política para
quienes profesan religiones distintas de la admitida oficialmente”. ¿Se supone
entonces que uno solo es tolerante cuando se trata de ideas y religiones?
La
ambigüedad del término nos confunde. Tal y como afirma Marina, creemos (erróneamente)
que ser tolerantes implica esconder nuestro lado crítico y rendirnos al
conformismo inútil. Pero no todo es tolerable y no seremos más justos por
creernos imparciales.
IDEOLOGÍA
La
RAE define ideología como un “conjunto de ideas
fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o
época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc”.
Según
Marina “las ideologías no son criterios de verdad, sino que deben ellas mismas
someterse al pensamiento crítico”. A raíz de esta afirmación, uno podría
preguntarse ¿está mal ampararse en una ideología aunque no se corresponda
exactamente con nuestros principios?
La
respuesta es “depende de nuestro grado de fidelidad”. Podemos sentir empatía
ideológica por lo que defiende un partido u organización (aunque hoy en día las
ideas cuentan más bien poco) pero nunca aceptar ciegamente todo lo que este
defienda; es decir, es inevitable que uno
sienta más afinidad por un ideario que por otros, pero siempre debe mantener
despierto su espíritu crítico, porque es ahí donde reside nuestra riqueza como
humanos: en cuestionarlo todo sin resignarnos.
·
Estado y sociedad: ¿quién controla a quién?
José
Antonio Marina critica en el texto la separación entre sociedad política y
sociedad civil argumentando que es ésta última quién debería controlar al
Estado como estructura de origen social que es. Y, ciertamente, así se supone
que es en la teoría. Sin embargo, la práctica nos dice otra cosa: los
ciudadanos no tenemos soberanía, sino que limitamos nuestro poder democrático a
votar cada cuatro años. De ahí nace el
debate sobre la utlidad o no del Estado.
Ya
en el siglo XIX existían teóricos como el
sociólogo Max Weber que consideraban al Estado un enemigo, un organismo
coactivo poseedor del monopolio de la
violencia. A raíz de esas teorías surgieron voces como la del politólogo Miguel
Anxo Bastos que critican duramente la actuación del Estado, y partidos
políticos como Converxencia XXI (http://www.converxencia.eu/) que
defienden la eficiencia de la libre competencia en detrimento de los servicios
públicos.
Sin
embargo, en la actualidad esa minoría escéptica se enfrenta a la extendida
conciencia ciudadana que, como aventuraba John Locke en su época, considera al Estado un organismo que defiende
los derechos de los ciudadanos. Cierto es que apenas hay censura y el control
estatal no es el propio de una dictadura pero, ¿debemos conformarnos? ¿Es mejor
“malo conocido que bueno por conocer”?
·
Ética y leyes
“La ética es
una norma suave y eficiente de coacción social” dice Marina en el texto. Su
afirmación me hace pensar en Rousseau, quien defendía la separación entre
voluntad general y voluntad común. Para el ilustrado, las leyes no podían ser
creadas por la voluntad común dado que esta podía ser buena o mala y no estar
dirigida hacia la voluntad general, cuyo fin es el bien común. ¿Somos realmente
tan manipulables? En este artículo se analizan las posibilidades de persuasión
ética http://direccionestrategica.itam.mx/?p=25
Además de
ética, Marina habla también de legislación a través de una referencia a
Herodoto y la catástrofe que supondría vivir sin leyes. En este artículo
publicado en lavanguardia.com, Reinaldo
Suárez Díaz defiende la importancia de vivir en un Estado de Derecho http://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/97268-la-importancia-de-la-ley
Pero en un
contexto como el actual, en el que la justicia brilla por su ausencia y se
aprueban leyes impopulares sin contar con los ciudadanos, quizás deberíamos
reflexionar sobre ciertos aspectos. Vivimos en un país en el que a los
corruptos se les hace la boca agua ( y el bolsillo), los crímenes son demasiado
gratuítos y los derechos defendidos en la Constitución se pisan sin remordimientos.
Sin embargo, hablamos orgullosos de nuestro “Estado de derecho”, ese que nadie conoce
y todos fingimos
ver.
Las leyes son
necesarias, sí; pero siempre que se respeten y sean fruto de un acuerdo social.
Si no es así, no son más que papel
mojado.
·
“La repulsa social”
Señala
Marina que el rechazo es el mejor antídoto contra nuestra patología. Sin
embargo su teoría choca directamente con la de aquellos que defienden la
reinserción social.
Para
tratar este tema podemos utilizar el ejemplo del empresario y político, Mario
Conde. Siendo presidente de Banesto, fue condenado en el año 1993 por un caso
de corrupción en la entidad conocido como Caso
Banesto (http://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Banesto ). Pero a
pesar de ser ex convicto, Mario Conde se presentó como candidato por Sociedad Civil y Democracia (http://www.pscd.es/ ) a las pasadas elecciones al Parlamento
gallego. Su carrera política generó una controversia social acerca de si era
lícito o no que una persona acusada de corrupción aspirase a gobernar. ¿Merece Conde otra oportunidad? ¿Qué confianza
transmite tras haber sido condenado por corrupción?
Para
el periodista Carlos Carnicero, Conde no merece la reinserción social http://ccarnicero.com/2012/08/20/mario-conde-se-ofrece-a-espana/
Y sobre
este tema reflexiona el también periodista Jordi Évole en su columna en elperiódico.com http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/condenada-reinsercion-por-jordi-evole-2236274
Como
contrapartida, en esta noticia publicada en laregion.es
se presenta a Conde como un candidato “carismático” sin hacer referencia a su
pasado delictivo http://www.laregion.es/noticia/227141/mario/conde/otra/forma/hacer/politica/
Para
Marina, la corrupción es motivo de exclusión; para los demás, todavía no está
tan claro. Quizás es esa duda permanente la que alimenta el virus social que
padecemos.
FUENTES
Además de las
aportadas en el apartado anterior, José Antonio Marina hace referencia a otras
fuentes en su texto:
b) El
Programa Eurydice de la Comisión Europea http://www.educacion.gob.es/dctm/eurydice/que-es-eurydice/euryquefolleto.pdf?documentId=0901e72b80c354f7
c)
Una
cita de Antonio Machado (¡Qué difícil es
no caer cuando todo cae!)
d)
Herodoto, célebre historiador y
geógrafo griego del siglo V a.C. http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/herodoto.htm
e)
Referencias
al Estado de Derecho y la Constitución http://www.lamoncloa.gob.es/NR/rdonlyres/79FF2885-8DFA-4348-8450-04610A9267F0/0/constitucion_ES.pdf
CONCLUSIONES
El texto de
Marina es la excusa perfecta para reflexionar sobre cómo están las cosas. Sin
caer en el análisis de la situación social como consecuencia de la crisis
económica, la crítica de Marina a los males de nuestra sociedad me parece
tremendamente constructiva. Es cierto que nos abandonamos al conformismo y que apenas
recurrimos al pensamiento crítico, que estamos “dormidos” ante el precipicio.
Sin embargo, hay ciertos aspectos que defiende este autor que no termino de
asimilar. Por ejemplo, él afirma que “la intolerancia hacia las conductas
inmorales debe ser total” pero, ¿qué es inmoral y qué no?
Al margen de
ciertas dudas personales, considero que el texto es interesante a pesar del
estilo frío que emplea Marina.
La investigación
que llevé a cabo en este trabajo se basó, sobre todo, en aquellos aspectos que
consideré más controvertidos y curiosos. Me resultó fácil encontrar enlaces sobre los
distintos temas y aproveché para incluir alguna reflexión personal a modo de
valoración.
En definitiva,
tanto el tema central como las consultas anexas -quizás por su carácter
psicológico- amenizaron este trabajo de investigación.
Hai un esforzo importante na súa proposta, pero seguimos con algúns problemas. As fontes están mal referenciadas, ou habería que poñer un listado de fontes exactas. E desas fontes había que especificar que aportaban a esas palabras clave.
ResponderEliminarNas fonts hai que recollelas todas e correctamente. Nunha investigación fanse citas ao longo do texto, e ao final ofrécese toda a recolpilación de fontes usadas. Aquí tamén, porque estamos en documentación e hai que sinalar as fontes con claridade e porque queremos facer un bó traballo, e as citas correctas e as fontes ben referenciadas forman parte dun bo traballo.
Pensei que se sobreentendía iso porque poño a fonte e a continuación o link. De todos xeitos, para a próxima vez engadirei un apartado final no que mencionarei tódalas fontes de novo.
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